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La ocupación marroquí

La Explotación de Recursos Naturales

El Sáhara Occidental cuenta con inmensas reservas de fosfato, de aguas oceánicas ricas en pesca y de potenciales depósitos de petróleo. Desde su ocupación, Marruecos se ha beneficiado mucho de los recursos del Sáhara Occidental, sobre todo de la extracción de fosfato, ya que en Bu Craa se encuentra el segundo mayor yacimiento de fosfato del mundo

El segundo recurso natural más lucrativo del Sáhara Occidental es sus zonas de pesca costeras – unas de las más ricas en el continente. Barcos europeos han sido observados pescando en las zonas del Sáhara Occidental, lo cual es ilegal según el derecho internacional.

Por último, pudieran existir considerables reservas de petróleo. Se trata por tante de una ocupación que pretende no unir el “gran Marruecos” sino, sobre todo, apropiarse de grandes riquezas naturales.

El Muro de la Vergüenza

Para proteger los territorios ocupados Marruecos ha construido una gran barrera minada, de unos 2.000 km, que los saharauis han nombrado “el Muro de la Vergüenza”, no sólo porque divide a los 160,000 refugiados saharauis en Argelia de sus familias y amigos en el territorio bajo el control de Marruecos, sino también porque pone en peligro las vidas y el sustento de miles de nómadas saharauis que todavía vagan por los desiertos del Sáhara Occidental.

Marruecos mantiene más de 120,000 soldados reforzados por instalaciones militares colocadas cada 10 kilometros, que incluyen radares, artillería y tanques. Además de las tropas y los tanques, millones de minas terrestres rodean la pared. Aunque el número exacto de minas en el lado oriental del muro se desconoce, las estimaciones son entre un millón a más de 10 millones, y las Naciones Unidas constantemente clasifica el Sáhara Occidental como uno de los 10 territorios más contaminados por las minas terrestres y municiones sin estallar.

A pesar de los graves peligros presentados por las tropas marroquíes, los millones de minas terrestres y las condiciones inhóspitas, cientos de saharauis han hecho viajes nocturnos a través de la pared para escapar de la ocupación marroquí y reunirse con sus familias y amigos en los campamentos de refugiados en las afueras de Tinduf.

Abusos de Derechos Humanos por Parte de Marruecos

El reciente debate en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la inclusión de un componente de vigilancia de derechos humanos en el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para un Referéndum en el Sáhara Occidental [MINURSO] ha demostrado el importante papel que los derechos humanos han tomado en el conflicto sobre el Sáhara Occidental. Desde la década de 1970, las fuerzas de seguridad marroquíes han sido acusadas de encarcelar, torturar, desaparecer y matar tanto a marroquíes como a saharauis. Desde el ascenso del Rey Mohammed VI al trono, la protección de los derechos humanos ha mejorado para los marroquíes, aunque no se puede decir lo mismo para aquellos saharauis que viven bajo el control de facto de Marruecos.

Los abusos que ocurren en las zonas del Sáhara Occidental bajo el control marroquí han sido ampliamente documentados por las organizaciones Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Comisión Ad-Hoc sobre el Sáhara Occidental del Parlamento Europeo y el Departamento de Estado de EE.UU. El año 2009 estuvo marcado por varios casos de alto perfil. En primer lugar, en agosto, la policía marroquí impidió viajar a Londres a un grupo de siete estudiantes marroquíes y seis estudiantes saharauis, quienes iban a participar en un simposio organizado por la ONG británica Talk Together. Una de las mujeres estudiantes saharauis fue supuestamente golpeada y violada tras haber sido aprehendida, y le dijeron que si ella no renunciaba a sus opiniones políticas sobre la independencia del Sáhara Occidental, publicarían al video de su violación en el Internet. Otro participante reclama que fue llevado al desierto, despojado de su ropa, golpeado y abandonado.

Más tarde, en octubre, un grupo de siete activistas saharauis de derechos humanos fueron detenidos a su regreso a Marruecos tras un viaje a los campamentos de refugiados de Tinduf. Aunque las Naciones Unidas organiza viajes para las familias saharauis entre los campamentos y el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, los siete activistas fueron acusados de conspirar con un enemigo del estado marroquí y programados para ser juzgados ante un tribunal militar. Cuatro de ellos siguen encarcelados y han participado en huelgas de hambre para protestar sobre la causa de su arresto y la presunta tortura mental y física por la que reclaman haber sido sometidos.

Por último, en el caso de más alto perfil hasta la fecha, la conocida activista saharaui Aminetu Haidar fue detenida al entrar en El Aaiún – la capital del Sáhara Occidental – cuando se declaró el "Sáhara Occidental" como su país de origen en un formulario de aduanas marroquí. La Sra. Haidar regresaba de un viaje a los EE.UU., donde obtuvo su tercer premio importante de derechos humanos. Su pasaporte fue confiscado, y ella fue expulsada del país. Inmediatamente comenzó una huelga de hambre de 32 días en el aeropuerto de Lanzarote en las Islas Canarias, y finalmente le permitieron regresar a su hogar con su familia después de la presión a las autoridades marroquíes por parte del gobierno europeo y del Departamento de Estado de los EE.UU.

En el Sáhara Occidental, a los saharauis se les impide hablar a favor de la autodeterminación o la independencia. Tan siquiera la sospecha de asociación con el Frente Polisario es suficiente para enviar a un saharaui al cárcel, donde corren riesgo de ser golpeados, violados, torturados o maltratados. Las visitas de periodistas internacionales, abogados de derechos humanos o turistas a los hogares de los saharauis a menudo han causado problemas también con las autoridades marroquíes. Las ONGs saharauis – tales como la Asociación de Víctimas de Violaciones Graves de Derechos Humanos [ASVDH] y la Asociación para los Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis [AFAPREDESA] – se dedican a la protección y defensa de sus compañeros saharauis. Sin embargo, estas organizaciones cuentan con pocos miembros, y su capacidad para resaltar supuestas violaciones de los derechos humanos es limitada.

Como resultado del conflicto prolongado, decenas de miles de saharauis se ven obligados a vivir en los inhóspitos campamentos de refugiados en condiciones difíciles, mientras que los jóvenes saharauis tienen pocas oportunidades para un futuro más feliz y el pueblo saharaui se ve privado de su derecho internacionalmente reconocido a la autodeterminación y la libertad.